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Aprende a Preparar los Deliciosos Bagels


El bagel, es una curiosa rosquilla de pan originaria de la cocina tradicional judía de la Europa oriental. El secreto de esta receta de bagels, rosquillas de pan y de su especial textura es que son hervidos antes de ser horneados. Son deliciosos tomados con queso cremoso con hierbas.
Contrariamente a la leyenda común, el bagel no se creó con la forma de un estribo para conmemorar la victoria del rey de Polonia Juan III Sobieski sobre los turcos otomanos en la batalla de Viena de 1683. El bagel fue inventado tiempo antes, en la ciudad de Cracovia, Polonia, para competir contra el bublik. Leo Rosten escribió en “Las alegrías de Yidis” (The joys of Yiddish) que por primera vez se menciona la palabra bagel en el Reglamento de la ciudad de Cracovia en 1610.

Este reglamento declaró que un bagel se debía dar como regalo a una mujer en parto. Entre mediados del Siglo XVI y principios del siglo XVII el bagel se convirtió en un elemento básico de la dieta Polaca. Posteriormente, el alimento se popularizó entre la comunidad judía. A mediados del siglo XIX, las panaderías de Londres comenzaron a comercializarlos en tres unidades. Luego, la gran emigración a América del Norte de ciudadanos europeos y judíos, favoreció la implantación del alimento y su comercialización.
En América del Norte los dos estilos más conocidos de bagel tradicionales son el de Montreal y el de Nueva York. El de Montreal emplea malta y huevo pero no sal, se cuece en agua aromatizada con miel antes de hornearse en un horno de leña y suele tener sésamo por encima. Por otra parte, el de Nueva York contiene sal y malta, y se cuece en agua antes de hacerse en un horno convencional. La textura y sabor son diferentes, siendo el de Montreal crujiente y algo más dulce y el de Nueva York, más esponjoso. Además del bagel normal, también se puede añadir por encima de la masa semillas, sésamo (ajonjolí), comino, cebolla, sal gorda o ajo, por ejemplo.

En América del Norte los dos estilos más conocidos de bagel tradicionales son el de Montreal y el de Nueva York. El de Montreal emplea malta y huevo pero no sal, se cuece en agua aromatizada con miel antes de hornearse en un horno de leña y suele tener sésamo por encima. Por otra parte, el de Nueva York contiene sal y malta, y se cuece en agua antes de hacerse en un horno convencional. La textura y sabor son diferentes, siendo el de Montreal crujiente y algo más dulce y el de Nueva York, más esponjoso. Además del bagel normal, también se puede añadir por encima de la masa semillas, sésamo (ajonjolí), comino, cebolla, sal gorda o ajo, por ejemplo.


RECETA

Tiempo de preparación 90 Minutos
Tiempo de cocción 7 Minutos
Raciones 9 Bagels

INGREDIENTES

Para los Bagels

250 cc de Agua tibia
2 Cucharaditas de Aceite de girasol
375 gramos de Harina
1 Cucharada de Azucar
3/4 Cucharadita de Sal fina
1 Cucharadita de Levadura seca granulada
Para hervirlos
1,5 Litros de Agua
1 Cucharada de Azucar

Para el Glaseado

1 Clara de Huevo
1 Cucharada de Agua
Semillas de sésamo o de amapola (Opcional)

INSTRUCCIONES

  1. Para preparar la masa mezcla la harina con la sal, el azúcar y la levadura granulada, en un cuenco grande. Haz un hueco en el centro y añade el aceite y el agua ligeramente templada, a unos 40º máximo.
  2. Lo mejor es usar harina de fuerza, especial para panes, con mayor contenido en gluten, pero puedes usar harina normal, de repostería. Si usas levadura fresca, en bloque, debes mezclarla bien con el agua templada antes de añadirla a los ingredientes secos.
  3. Remueve con las manos o una cuchara hasta que hacer una masa que se despegue de las paredes. Pasa a la mesa enharinada y amasa estirando y retorciendo la masa alternativamente, durante 10-15 minutos, hasta que quede una masa fina y elástica.
  4. Pasa la masa a un cuenco grande ligeramente aceitado, tapa con film y deja fermentar en lugar cálido durante 40 minutos, o hasta que duplique su volumen. Si tienes máquina panificadora puedes amasar y fermentar los ingredientes con el programa de amasado, ahorrando mucho trabajo. Una vez lista la masa, pasa a la mesa enharinada, presiona suavemente con los nudillos para extraer el aire, cubre con un trapo y deja reposar 10 minutos. Engrasa una hoja grande de papel de horno.
  5. Divide la masa en 9 porciones. Trabaja la masa hasta hacer bolas de superficie lisa, estirando los bordes hacia el centro y girando sobre la mesa. Practica un agujero central con el dedo, que debe tener unos 5 cms. de ancho. Coloca en la hoja de horno engrasada, cubre y deja reposar 20 minutos en sitio cálido.
  6. Calienta una sartén o plancha de fondo grueso. Baja el fuego al mínimo y pasa los bagels por la sartén 3-4 minutos, dando la vuelta a mitad de cocción, para crear una ligera corteza, sin llegar a dorarse. Calienta el agua con el azúcar en una cazuela de fondo grueso. Cuando rompa el hervor baja el fuego y cuece los bagels, sólo 4-5 cada vez, durante 7 minutos, dando la vuelta una vez a mitad de cocción.
  7. Saca con espumadera y deja escurrir en papel de cocina. Si alguno de los bagels se bajara, no te preocupes, al hornearse recuperan su forma. Coloca los bagels en la hoja de horno engrasada, unta con la clara de huevo batida ligeramente con la cucharada de agua. Decora con semillas de amapola o de sésamo y hornea a calor moderado, 190º-200ºC, durante 25-30 minutos, o hasta que queden bien dorados. Saca del horno y deja enfriar sobre rejilla.

NOTAS DE LA RECETA

Sirve esta deliciosa receta de bagels como aperitivo o comida ligera, acompañando de jamón y queso fresco con hierbas. Son ideales para llevar de excursión o a un picnic. Si quieres puedes hacer una cantidad mayor y congelarlos en una bolsa hermética, así tendrás bagels listos para comer en pocos minutos, bastará con ponerlos en el tostador o a horno moderado unos minutos.

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